Camino a casa siempre paso por delante
de una casa con unos rosales magníficos ♥
Hoy cuando pasé vi a la que imaginé (y en efecto, resultó ser)
la dueña de la casa
(una señora mayor como cabía esperar)
y la saludé alabándole el jardín que tanto me había encantado.
Entre una cosa y otra,
terminé teniendo
una divina charla peronista
de alrededor de una hora.
Una grosa doña Carmen! ♥