Ayer llegué con un paquete de Doritos a casa
y mi roomie me lo re bajoneó.
Yo con los Doritos soy como Joey con la comida,
así que cuando me levanté esta mañana
para encontrar un paquete abierto de Toddys en la cocina
fue como OH, SWEET REVENGE.
El problema es que comí algunas
pero no quiero ser tan zarpada de terminarlas,
y el paquete ahora me mira desde la esquina de la mesa,
seduciéndome, ordenándome comer su restante contenido.