Hoy, saliendo de la estación, me agarró para charlar
una anciana
sentada tras la reja de un geriátrico.
Pobre mujer ya ni sabía dónde andaba, prácticamente.
Fuera de joda me habrá tenido hora y cuarto parada ahí, oyendo.
No sé si me ven la cara de geriátrica precoz
o huelen mi paciencia.